sábado 31 de diciembre de 2005

Notas desde el subte / 3

Diario de navegación subterránea: 6 de junio - 6 de diciembre, 2005
MARCELINO RETAMAR
John Martin, Pandemonium (1833; ilustr. para El paraíso perdido de Milton)

Parte 3: Introducción al ruido
6 de octubre – 6 de diciembre


Aviso. Alguien que no es Juan El Bautista te espera en la desembocadura del río para quitarte tu nombre.

Terror. Si sueño con un tigre atemorizante, el tigre es irreal pero no el miedo. Y da lo mismo que ahora esté a salvo de todo tigre; y daría lo mismo si pudiera suprimir estas pesadillas; y daría lo mismo que no existieran los tigres: de mi memoria no se puede borrar el registro de ese tope de miedo experimentado. ¿Eso me hace resistente a las monstruosidades del mundo?, ¿o me debilita esa capacidad para el espanto gratuito?

Young-Hae Chang Heavy Industries. Descubrí este sitio hace como dos años, me encantó, le perdí el rastro. Lo encuentro ahora y creo que es el mejor de todos los que he visto (y escuchado) en mi vida. Por lejos, eh. (Young-Hae Chang es mujer, es coreana, y es traductora). Ver (y escuchar): “Dakota” (castellano), “Perfect Victoria” (inglés).

El infierno existe. Y es esta enfermedad: “Fibrodisplasia Osificante Progresiva (FOP) es una rara enfermedad genética que convierte a los músculos y demás tejido conectivo progresivamente en hueso y puede aparecer en la primera o segunda década de vida”. Fuente (de horror sin límites): IFOPA. (Leer las respuestas a las preguntas más frecuentes).

Ver también la página dedicada a Harry Eastlack en Phreeque. (Ojo al entrar al sitio: hay montones de imágenes de diversas deformidades humanas).

Detrimento de la actividad paramédica. Dice Aarón Mateo en un rant como reacción a una noticia de la empresa Metrovías que habla de un “incremento en la actividad cultural” en las líneas de subterráneo de Buenos Aires, en su novela re quemada Plata cromada, ganadora del Premio Sotreta 2018 (no crean que hubo arreglo, no no no), que otorga 35 patacones a repartir entre las doce mejores obras, con un jurado integrado por Josefino Torrontesi (el experto en cine de ciencia ficción), Pablo Codevila (ése), Márley (no el cantante muerto), Adrián Otero (sí), Narizota (el titiritero, no el títere) y Marcos Aguinis (el títere, sí: ese que aparece hablando por ahí cada tanto):

“Digo yo: ¿no se les ocurrió incrementar otras cosas, aparte de la actividad cultural? Por ejemplo, la seguridad de la línea B en días de lluvia (sigan jodiendo, hasta que haya un desastre), la frecuencia en las horas pico (no se puede ni subir, a veces), el funcionamiento de las escaleras mecánicas (que cada dos por tres ¡no andan!), la cantidad de ventanillas para atención al público (¡ventanillas hay, pero nunca están todas abiertas!). Digo, ese tipo de cosas. ¿Les va? ¿O quieren más subsidios del Estado, manga de ladrones h**** d* p**** m** c****** por novecientos treinta marcianos parecidos a Alejandro Rozichner?!”.

(No, ya te digo, cuando este tipo se zarpa, se zarpa!!!!!1111$%%/&(/)).

[N. del E., mayo de 2009: el enlace que Retamar puso a una página del sitio web de Metrovías dejó de existir; ahora las noticias culturales del subte se pueden consultar aquí].

¿Cuántos países hay? La pregunta no es tan simple como parece, dice George Pendle en Cabinet Magazine n. 18. Ahora, si me preguntan cuál es mi país preferido, contesto que es Elgaland-Vargaland, “un país hecho de las intersecciones de los países reales, una nación con un espacio negativo”. ¿Tenés que ir a Transnistria y no sabés para dónde agarrar? Ver en la Wikipedia esta lista de países no reconocidos, es decir, países que no son. Si en cambio querés enterarte de cuán grande era la micronación fundada por el hermano de Hemingway leé esto, y este artículo de Alejandro Moia en Axxón para conocer la historia de Sealand.

Melancolía. Freud: “La sombra del objeto cayó sobre el yo”.

La interpretación de los sueños. “El grupo se llamaba Katrina and The Waves, que significa ‘Katrina y las olas’, y entonces... ”.

Memoriosa maquinaria. Fijate vos que la Wayback Machine guardó una antigua reliquia de Mr. P.C. Hay 40 mil millones de páginas almacenadas. Es bastante.

En este momento no podemos atenderlo. Muérase esperando asistencia médica mientras nosotros seguimos incrementando la actividad cultural.

Nos interesa la cultura. No los pasajeros.

Asistencia médica, ni ahí. Creo que a estos boludazos que atrapan cocodrilos mientras hacen caras frente a las cámaras habría que abandonarlos a la intemperie de su idiotez cuando la fanfarronada les sale mal y es no un cocodrilo ni una serpiente sino un monstruo de Gila en el desierto norteamericano el que de un mordisco les iza los testículos hacia la garganta, un cagazo inolvidable, el bicho aferrado al dedo, el veneno inoculándose, el tipo que palidece, la filmación que se hace desprolija, al rato lo llevan al hospital, casi se muere, se salva por poquito, uf, y promete no hacerlo de nuevo. “Qué retardado mental”, pienso. Al día siguiente leo este post de Guillermo Piro en Kaputt, pienso un rato, y me digo: “Si para abrazar pingüinos hubiera que caminar entre elefantes marinos en celo y orcas asesinas cazando cachorritos de foca, no sé qué es más peligroso”. Y me explico lo que ya sé: que a veces me da gracia no tener sentido del humor. Y me digo: “He ahí por qué no causa gracia lo que escribo: Nadie o casi nadie se da cuenta de que lo irrisorio es esa seriedad en mí, ni de que esta seriedad fuera de lugar es, para mí, muchísimo más graciosa que el mejor de los chistes, que la mejor de las humoradas”. Claro que a veces sí escribo en serio sin doble sentido: ¡No siempre que escribo en serio es para reírme!

Escrito al pasar. 1. Hace poco estuve en La Nación. Se parece mucho a la nave Nostromo, la de Alien. Desde adentro, digo. Porque desde afuera es como un enorme edificio. 2. Por lo que ví, La Nación es una ciudad dentro de un edificio (dentro de una ciudad [dentro de una nación]). 2a. ¿Crecerá La Nación hasta ocupar alguna vez la superficie de la Argentina? 2b. ¿Se achicará el país tanto como para caber en La Nación?

Sinestesia local. Me escribe Trevor Pirff: “Recién estaba escuchando ‘New Killer Star’ de David Bowie y me pareció que unas guitarras de fondo eran verdes, amarillas y revoloteantes. No te rías. A qué viene esto: Fernando Graneros mencionó a Kandinsky en esta nota sobre el recital de Panza del 27 de octubre, esa banda en la que toca la batería ya-sabemos-quién. La letra de ‘Nada es rosa’ dice: ‘nada tiene gusto rosa, / nada tiene sonido rosa’, y sabemos que a Wassily le daban ataques de sinestesia, que algunas de sus pinturas eran como sinfonías de color, etcétera”. Todo este rodeo para confesarme que es un ladrón: “¿Vos no tendrás mi Kandinsky? Lo afané el año pasado del Museo del Prado, lo presté y ahora no sé quién lo tiene”. Moraleja: nunca prestar cuadros (ni libros ni discos).

Bouba & Kiki se fueron al río. Me escribe Aarón Mateo: “El 4 de diciembre de 2003 un nuevo blog (éste) mencionaba en un post a Vilayanur S. Ramachandran y ponía un enlace a su página web. Casi dos años después (el 2 de diciembre), releo el artículo ‘Hearing Colors, Tasting Shapes’ (PDF) publicado en Scientific American en mayo de ese año y recuerdo que cuando yo era chico cada letra tenía un color. (De adolescente leí un famoso soneto y me pareció que el poeta estaba equivocado, equivocadísimo: ¡La letra A era roja, no negra!). Incluso hoy en día asocio en general los sonidos agudos a la luz (que puede ser blanca, o amarillenta o azulada), y los graves a la gama del rojo (de naranja a bordó) o a la oscuridad. Podría decirte que el disco Jazz From Hell de Frank Zappa es más bien ‘kiki’, mientras que el tema de difusión del último disco de Madonna es ‘bouba’ (no te estoy jodiendo, leé el artículo de Ramachandran). Los días de la semana tenían colores: lunes, ocre; martes, marrón verdoso; miércoles, marrón; jueves, ¿verde azulado?; viernes, azul; sábado, rojo; domingo, no me acuerdo, tal vez amarillo. Y también los números, los meses y los nombres de las personas. A qué viene esto: Decile a Trevor Pirff que no confunda sus sensaciones con la música en sí. Yo tengo plena conciencia de que estas asociaciones, que por cierto no son sinestesias auténticas, porque no son perceptuales, no describen en lo más mínimo los fenómenos musicales. Tal vez no lo comprenda jamás, porque es crítico de música, pero decíselo igual. Ah, y el Kandinsky (que obviamente es ‘kiki’) lo tengo yo y no pienso devolvérselo”. Moraleja: ¿quién quedó?

Verbos terminados en punto com. “Todos los términos que elijo para pensar son para mí TÉRMINOS en el sentido propio de la palabra, verdaderas terminaciones, lindes de mí”, escribió Antonin.

(Cuando Gwen Mansillas pasa al lado mío y avizora la cita con sus ojos de águila, me dice: “Si te gusta Antonin, ya sé qué podemos esperar de tu aporte a la revista: poetas malditos, anarquismo estudiantil, quejas contra Bush malo, plegarias al Che bueno, reggae, punk, Bukowski, marihuana, y remeras de Fidel Castro y Hugo Chávez”. Le digo que no es el caso, pero no sé si me cree).

Es roja, nomás. Varios días después de recibir el mensaje de Aarón Mateo sobre sus experiencias sinestésicas: una, dos concidencias sobre el color de la letra A. Es algo.

La hermana tonta. “Además”, dice Gwen ácida, “no sos original, esa cita la afanaste de otro blog”. Le digo que no afané nada, que por qué no se deja de joder y se va a usar su intuición femenina a otra parte. Me dice: “Eso de la intuición femenina es un gran invento de ustedes los machistas: como no podemos ser inteligentes, porque la Razón es masculina, tenemos que contentarnos con la intuición, un juguetito prelógico con el que pasar el rato hasta que ustedes vengan a explicarnos el mundo cuando se cansen de hablar sobre hombres pateando pelotas, o pateándose las pelotas, no sé”. Interviene entonces Ivan Dobrovolny: “También es estúpido y discriminatorio pensar que solamente las mujeres pueden intuir. La intuición es un avión que ve desde gran altura lo que su hermana tonta la inteligencia debe ir a palpar al fondo de las aguas como un buzo”. Y contrataca Gwen: “¿Ah, sí? Y, decime, ¿intuiste vos que creo que sos un gil de cuarta? No rompas las pelotas, eso también lo afanaste de un blog, del mismo blog”.

Temer. Empieza restando importancia a lo prescindible, y le da resultado. Y ahora quisiera sufrir otra vez, pero no recuerda. No sabe, no recuerda sufrir.

Definir (RAE). 1. tr. Fijar con claridad, exactitud y precisión la significación de una palabra o la naturaleza de una persona o cosa. U. t. c. prnl. 2. tr. Decidir, determinar, resolver algo dudoso. U. t. c. prnl. 3. tr. Pint. Concluir una obra, trabajando con perfección todas sus partes, aunque sean de las menos principales. 4. prnl. Adoptar con decisión una actitud.

Matar. Un poema de Laszlo Hrbati: “Matar a otro es definirlo, terminarlo, precisarlo, / fijar para siempre su forma en el tiempo, / ahogarlo esculpido en la piedra del pasado. / La muerte está en todo cuerpo desde que nace: / es ella mi terrorista con quien moriré. / Matar es hacer actual lo inexorable del otro, / traer al presente el único suceso cierto en su futuro, / imponerle a un cuerpo su porvenir absoluto. / Cada ser que nace viene ocupado por una muerte pesada / como su cuerpo lleno de plomo. / Caemos”.

No me gustó nada, pero lo tradujo Gwen Mansillas para una Antología poética anticipada que se publicará el año que viene en una editorial que todavía no existe en el futuro pero sí en el pasado, y me desafió a que lo anticipe aquí.

Adivinanza. En un cuaderno de Yanino Alves-Betancourt: “Existe algo mucho peor que la tristeza, y es la depresión. Existe algo mucho peor que la depresión, y es la melancolía. Existe algo mucho peor que la melancolía, y no tiene nombre, y no es la muerte”.

Felicitación. A los que hayan dádose cuenta de que en los textos publicados el 3 de abril hubo palabras en idioma lojban.

N. del E. Estas notas se escribieron en una secuencia que no es la que se muestra acá.

El triunfo del mal. De los muchos monstruos del siglo XX, esos dos que se destacan como satanes ante la compungida jeta del Sacro Imperio Democrático de Occidente opacan el brillo de otros que merecerían algo de reconocimiento. (Ver esta lista de atrocidades en el sitio de Matthew White). ¿Quién sabe que más de un millón de bengalíes murió masacrado en 1971? ¿Quién se acuerda de que en 1994 casi un millón de personas fue asesinado en Ruanda? Pero sus nombres, los de los asesinos, yacen en el fondo del río revuelto que es el pasado reciente según lo pintan los medios masivos de comunicación. Lo pintan mal, porque lo diseñan.

Vade retro. Cuando Adolfo o José son la medida del mal, aquel que no mata seis u once o veinte o cuarenta millones de personas pide carnet de héroe o santo. Y la aniquilación del enemigo halla justificación en la prevención de retornos de fantasmas indeseables: Adolfo y José son cucos útiles, posibles desenlaces distópicos que hay que evitar a cualquier costo. No dejemos que Saddam se convierta en el próximo Adolfo, etc. Detalle a ocultar (detrás de un arbusto): el abuelo Bush (shh).

Lo importante. En el tren, el tipo de al lado lee una revista Viva. En la tapa hay una modelo o actriz y al costado una fotito de Aldolfo. Algo me molesta. No sé qué, todavía. Miro la revista, trato de leer los títulos, tuerzo la vista más, pero no, no alcanzo a ver qué actriz o modelo es. No importa: algo me molesta. La fotito es en blanco y negro: Adolfo y su bigotito... Ya sé, ya sé: Lo que me molesta es el diseño, pero no ese diseño en particular, sino cualquiera que incluya una foto de Adolfo que cumpla una función digamos estética, berreta pero estética, que busque que el lector experimente agrado al observar texto-e-imagen. (En la estética funcional del diseño, lo agradable es la máxima aspiración). La molestia que siento es de la misma clase que la que me provoca oír que le dicen “Chiche” a Hilda González de Duhalde. Yo no quiero sentirme familiarizado con esa señora: no soy pariente ni amigo ni conocido de ella, ni quiero serlo. ¿Por qué los periodistas le dicen “Chiche”, como si fuera familiar o vecina de todos los argentinos? Otro ejemplo: una nota sobre un ex presidente, en Canal 13, hace unos meses, con música árabe de fondo, y el tipo bailando con una odalisca. La nota no era favorable, pero la imagen, el sonido y el tono de la locución tendían a que el espectador sintiera algo como simpatía, o mejor dicho un desdén con algo de simpatía hacia ese repugnante carlos saúl político. ¿Y saben qué?: no quiero que me pongan esa musiquita del orto para que el detestable político me parezca gracioso o pícaro. Me parece detestable y nada gracioso, y me parece que tendría que estar preso, pero tu tonito, periodista semianalfabeto de A Dos Voces, da ganas de vomitar. Bueno, retomo lo que estaba pensando: Lo que me molesta de la fotito de Adolfo en la tapa de Viva es que está al servicio de esa estética prolija, algo afeminada o tal vez feminoide, correctísima y sobria y berreta de “diseño comunicacional” (si tal cosa existe) del Grupo Clarín. Correctísima y sobria como Biassatti y berreta como Suar y feminoide como A Dos Voces. Esto no da para más, pero sigo pensando: El recurso del seudónimo “Chiche” también está al servicio de un diseño comunicacional, planificado seguramente por los asesores-de-imagen de esta siniestra dama, ex primera, candidata ex, ex ex. Basta, basta, esto ya es cualquiera, estoy exagerando y el tema se agotó, pero sigo: Eso es lo que rompe las pelotas: que pongan sendas fotitos de Adolfo y de una actriz separadas inocentemente por el logo de la revista, tan prolija, tan clase media (así es Viva), me molesta la rectitud de las líneas divisorias entre fotos y logo, el color suave (agradable, delicado, correcto) del logo, lo siniestro enmarcado en la simpatía y la inocencia, el titular en el borde más estridente de lo llamativo pero sin tocar el amarillismo (así es Clarín), lo siniestro funcional, diseñado, presentado como agradable (delicado, correcto), qué asco, mejor sigo leyendo los Viajes de Gulliver, ¿por qué página iba?

Plusvalía. Microcuento de Hart Loomis: “La jefatura de un gobierno, compuesta por el poder ejecutivo y sus socios, tiene mayor capacidad homicida que la población civil; esa aptitud es necesaria, valiosa, respetable, y por eso se protege a su portador. Cuando chocan los intereses de dos jefaturas, en la intersección violenta de naciones llamada guerra abundan los ciudadanos comunes y, en menor cuantía, los soldados. Un soldado es un ciudadano que ha donado su cuerpo, voluntariamente o no, al servicio de una organización homicida. Por lo general morirán muchos siervos del mandato homicida y más ciudadanos comunes pero no el portador de la aptitud”. (Traducción de A. Z).

Brecha. Usted no pretende cambiar el mundo: sea más cínico que un hippie, pero menos garca que un político.

Nuevos motivos por los que la estupidez triunfa. “El mundo no hay que cambiarlo, sino rediseñarlo”. ¿Sería algo así como suplantar un “mandato cultural” tontito (porque es apenas una frase: cambiar el mundo) por otro aun más tontito?

The ad is in the show. Nada nuevo: “The MTV machine doesn't listen to the young so that it can make the young happier. It doesn't listen to the young so it can come up with startling new kinds of music, for example. The MTV machine tunes in so it can figure out how to pitch what Viacom has to sell to those kids. And this speaks to the inexorable narrowing of the range of content, despite the fact that so many champions of the status quo keep talking about all the choices that we all now enjoy”. Fuente (de malas noticias): Mark Crispin Miller en una entrevista en Frontline (PBS). Son noticias viejas. Pero tiene razón.

Sostiene Witold. En contra de lo que llama “poesía pura” sostiene Gombrowicz: “... y podemos definir al poeta profesional como un ser que no se puede expresar a sí mismo porque tiene que expresar los versos”. ¡Pero si eso es lo positivo de la poesía! ¡Es el resto, lo que se escribe para construir un sujeto inflexible e indivisible, lo que no sirve! ¡Es esa interminable remodelación escrita del ego lo que me tiene harto, no la poesía ni el lenguaje!

Bienvenido. Te damos la Libertad de diseñarte a ti mismo como nosotros queremos que lo hagas.

Lado A. Estamos almorzando, conversando de cosas muy interesantes, de veras interesantes, y en eso todo se convierte en pesadilla, horror sumísimo, la perdición, el fin de todo: adiós. Al rato, con mucho miedo y sabiéndome un condenado, me pongo a pensar en la situación ahí en el Mundo I y llego a la conclusión de que estoy en un sueño. De no creer, pero si estamos en un sueño habrá que salir de él. Tomo aire y hago fuerza para despertarme, un esfuerzo físico que se parece bastante a salir a la superficie desde adentro de un mar de brea, no puedo, pruebo de vuelta, y entonces sí, salgo, me despierto en el Mundo II, que es como se me ocurre llamarlo momentáneamente. Todo es común y corriente, digo: “Bien, por fin en la realidad”, salgo de la cama, me lavo la cara, me visto y miro por la ventana. Salgo a caminar pero me tropiezo y sin querer ni saber me despierto en otro mundo, el Mundo III, que es éste que ustedes conocen, o sea la realidad.

REC. En “The Neurobiology of Self” (PDF), Carl Zimmer cuenta el caso de D. B., un hombre que se conocía a sí mismo pese a que sufría de amnesia. Zimmer tiene un blog, y acá está el post que me llevó al artículo publicado en Scientific American de noviembre.

FF. Con cada paso que doy puedo perder mi vida si tropiezo hacia adelante en ese pozo oscuro que tiene la forma definida de mi sombra, ese hueco esculpido al detalle que es mi tumba en la tierra, esa estatua negativa de paciencia insuperable que me espera. (Posdata: Prueba de que en el Mundo III también puedo tener pesadillas estando despierto).

REM. Pregunta Jerome M. Siegel en su artículo “Clues to the functions of mammalian sleep” (PDF) que procederé a leer con toda felicidad cuando termine de redactar un informe para una academia: “Why do we spend one-third of our lives asleep? Why has our body evolved to press us relentlessly to make up for lost sleep? Can we separate the drive for sleep, manifested in sleepiness, from the function of sleep, as we can separate hunger from the benefits of food consumption? Why do so many species habitually sleep much more than humans, and others much less, and how do species that sleep for only short periods accomplish the functions of sleep in less time? Why does the daily sleep amount decrease from birth to maturity in all species of terrestrial mammals? And why do we have two kinds of sleep, rapid eye movement (REM) and non-REM (NREM) sleep?”.

Bien, y ahora una nota para un cuento: un tipo descubre que estando despierto mueve sus ojos igual que en un sueño REM. Etcétera, etcétera.

Lado B. Lo maravilloso, pienso mientras me despierto y recreo en el acto mi conciencia, y pierdo lentamente las costumbres y los conocimientos y la memoria que tenía en mi sueño y en mi sueño dentro de ese sueño, no es que haya un Mundo I y otro Mundo II, sino que exista este Mundo III que permanece relativamente estable, fijo. La realidad, por su relativa continuidad y coherencia, es un milagro dentro del universo de mundos inestables, caprichosos, y que debo llamar “oníricos” desde este Mundo III, pues es así como aquí se piensa: pues es así como aquí se piensa.

La raza irritable de los poetas. R. Revagliatti en el blog recopilatorio Artes poéticas: “Si un poema no llega a ser un poema / no es un poema: / es lo que es // Un verdadero poema no es lo que es”.

Velocidad. (Antedata: Temible reformulación de un viejo texto publicado por ahí). Ninguno de nosotros tiene la certeza de que va a estar vivo mañana, o dentro de una hora, o dentro de un minuto. Vivir es dilucidar una intriga: qué va a pasar conmigo en los próximos dos segundos en caso de permanecer vivo. Y, pasados esos dos segundos, qué voy a hacer conmigo en caso de seguir vivo, en caso de seguir conmigo. En cada momento de la vida la muerte está delante de mí: voy pisándole los talones.

Ojalá. Ojalá fuera un invento eso de arriba. Una pura imaginación. Una ilusión.

Acá no hay ego. Yo, Marcelino Retamar, no soy yo: y es verdad: y no es una opinión.

Audiopercepción. Escribe Trevor Pirff en su enciclopedia poética Introducción al ruido: “Escucho Mikka, for solo violin de Iannis Xenakis. Los sonidos, sus formas, sus movimientos, son como rayones de tinta negra, como pinceladas, curvas y dispuestas horizontalmente, sobre un fondo de silencio, o de no-suceso, que imagino blanco. Creo percibir que hay algo de japonés en esos signos de sonido; sin duda una ilusión. Trazos sonoros que parecen ideogramas. Algunos trazos me causan cierta gracia. Otros me aterrarían si estuviera en una pesadilla. Mi estado mental es una pieza del rompecabezas; la música, otra. Mejor dicho: mi mente y la música son piezas que encastran una con otra, y que al hacerlo se dan forma: el fluir de la música altera mi pensamiento, y mi pensamiento causa cambios en la música, en el modo en que la percibo. O también: mente y música como serpientes que avanzan enroscadas, buscándose, mordiéndose, arrastrándose. Al costado de mi pensamiento, las ilusiones... ”.

Oído al pasar. Un par de estaciones más y me bajo. Tres chicas hablan sobre exámenes, psicología, libros. No es habitual ser espectador y oyente de esto en un vagón, y entonces suelto mi atención del libro que ojeaba (The Seed de Davide de Angelis, un regalo de un blogger). Una menciona a Beatriz Sarlo y dice (¿es posible?): “Está hecha una estúpida”. Sigo atento a las palabras, pero en el tren hay ruido, y me llegan frases cortajeadas: “estúpida”, “qué hace escribiendo en esa revista”, “no lo puedo creer”. La chica habla de un artículo de Sarlo en Viva. No hay caso, ahora no distingo lo que dice. Es la última estación; ya bajamos. Nunca sabré a qué artículo se refería. (Por si acaso no haya quedado claro: hay un blogger que regala libros. Y discos también. A cambio de qué: de nada. Dato: es un galés que vive en Suecia. De nada).

Ôdishon. Mientras alguien dice no sé qué cosa por los altavoces, me vuelve el recuerdo de lo que pensé después de leer un post en Valley of Tears hace casi un mes, y pienso: “No entiendo. Si tiene sentido hablar de realismo es porque hay algo distinto del realismo, o sea que debe haber un no-realismo. ¿Y dónde está el no-realismo sino en la realidad? Si establecemos que nada existente hay fuera de la realidad, puesto que la realidad es todo lo existente, ¿por qué creer que hay vías de acceso hacia la no-realidad, como si fuera posible poner un pie en ella, lo cual no es así pues mis pasos confieren realidad a lo que pisan? La falta de realidad es imposible, al menos mientras yo esté aquí: Existe lo real allí donde yo esté. Las vías de acceso a la no-realidad están interrumpidas por empedrados de realidad que uno mismo fabrica para ir más allá: de la realidad no se escapa. Para conocer la no-realidad tendría que estar allí sin que fuera yo el que estuviera, tendría que ir para encontrarme con nada y nadie, ni siquiera yo mismo: ir para desencontrarme con Todo”. Hay demoras en el servicio, dicen los altavoces. Sigo recordando: “El no-realismo es ese empedrado a través del que alejarme del centro de la realidad. Pero no hay manera, porque el centro de la realidad viene conmigo doquiera que vaya”. Me apoyo contra una pared y miro una publicidad. Aunque veo la imagen y leo las letras, no comprendo qué quieren venderme. No me interesa. “Doquiera”, digo en voz baja. Estoy demasiado concentrado en mi recuerdo: “¿Qué significa que Policías en acción es la ‘mera’ realidad? Supongamos que salgo con una cámara y grabo un procedimiento policial durante 3 horas, que lo edito, y que de ese material se emiten por televisión finalmente unos 10 minutos: ¿Qué pasa con todos los fragmentos faltantes? ¿No es esa emisión tan no-realista como la película de Miike? ¿Cómo creer que unas imágenes grabadas en un lugar y reproducidas tiempo después dentro del marco de una pantalla a kilómetros de distancia (un reality show) son más realistas que otras imágenes grabadas en un lugar y reproducidas tiempo después dentro del marco de una pantalla a kilómetros de distancia (Ôdishon)? Si realismo es fidelidad de la copia respecto del original, y si la película de Miike es una repetición en imágenes-en-movimiento de lo actuado por unas personas, y si toda repetición en imágenes-en-movimiento es una imitación de los cambios de la disposición de luz en un lugar dado y percibido desde uno o varios focos, y si toda actuación es también una imitación, ¿no es más realista esta clase de repetición, es decir más fiel al carácter imitativo de lo repetido, que un reality show que repite algo no actuado, es decir que pretende imitar algo no imitado?, ¿no es más pura, y más realista, y una copia más fiel a su original, la imitación imitada, que la no-imitación imitada?”. Y recuerdo también que Eulogio Zwtzig me decía más o menos esto cuando hablamos de esa película: “Eso no es nada. A poco que uno piense, y no hace falta tener inteligencia ni mucho menos ser intelectual, porque yo inteligencia no tengo e intelectual no podría ser aunque quisiese, resulta curioso que las actividades de los policías en el reality show y las de los actores en Ôdishon parezcan, para alguna gente, tan diferentes entre sí. A poco que uno piense, los actores y los policías usan sus cuerpos para responder a órdenes escritas: el guión de Ôdishon por un lado, y las leyes argentinas por otro”. Le contesté que la película podría gustarme, si es grotesca, porque el grotesco es el único género artístico que me interesa. “Grotesca, es. Aunque no sé muy bien qué es el grotesco... porque hay definiciones distintas. No es un género artístico primario, por decirlo así: el grotesco es una mezcla. ¿Quizá lo que causa repulsión? A mí Ôdishon no me causó repulsión hasta la parte en que la chica le empieza a cortar el segundo pie”. Cerca del final. “Sí. Tampoco fue repulsión. Más bien cansancio, saturación. Aburrimiento. Me aburro rápido”. Ah, claro. Te aburrís. “Si la gente se impresiona con este Miike, me gustaría ver qué pasaría si tuvieran pesadillas como las mías: más sangrientas, más violentas, más perversas en todo sentido”. Ah, no sos tan cool. Nada menos cool que una pesadilla... Alguien debería filmarlas, ¿no creés? “Sí. Yo ofrecería mi psique mecánica al estudio científico. Para variar, trataría de que las películas no terminaran con todos los cabos atados. Si no, me aburro. Dios mío, cómo me aburro... En Ôdishon, en eXistenz, en la Child’s Play de Val Guest, estoy prendido a la pantalla hasta que me cuentan la verdad completa. Entonces me siento literalmente desilusionado, descorazonado”. Por eso te gusta Haruki Murakami. “Sí”. Pero literalmente descorazonado estás siempre, porque no tenés corazón. ¡Sos un robot, Eulogio! “Me agarro al recuerdo de haber tenido un corazón al que retornar”. Heart-shaped Hole. “¿El tema de Nirvana?”. No, ese era Heart Shaped Box: caja con forma de corazón. “Hole se llamaba el grupo de Courtney Love, curiosamente”. Love is all you need. “No me hables de Lennon, otra vez”. Hoyo con forma de corazón. “¿Qué? No comprendo”. Y, sí.

Gracias por su incomprensión. Más de Philip Thomson en su libro The Grotesque: “It may be felt, both in relation to the above passage and generally, that there is no point to the grotesque, that it is a gratuitous mixing together of incompatible elements for its own sake, or for no other purpose than to bewilder the reader”. Fuente: este sector del sitio homónimo de David Lavery.


última revisión: 3 jun 09