domingo 3 de abril de 2005

Sobreviviendo a Picasso

ALEJANDRO ZABALA

Sobreviviendo a Picasso (1996)

Veo la película Surviving Picasso, con Anthony Hopkins y Natascha McElhone. No puedo sacarme de la cabeza que Hopkins (o sea Picasso) es Hannibal Lecter, y que McElhone (esposa o amante del pintor) es Rheya (y lo es, en la versión de Solaris de Steven Soderbergh). A esto sumemos que también aparece Julianne Moore (la detective Clarice Sterling en Hannibal), y la cosa se pone buena.

Entiéndanme bien: cuando veo a Hopkins, veo a un asesino serial disfrazado de Pablo Picasso a punto de hacerle algo espantoso a la esposa (o novia, o amante) de Kris Kelvin (George Clooney en Solaris). Sabemos que en Solaris Rheya (McElhone) se ha suicidado, y no sabe quién es. (Por eso es que habla con Picasso con toda la familiaridad del mundo —¡un mundo que no es la Tierra!—). Sabemos que ella no sabe quién es, y sabemos que es Rheya; pero ¿es Rheya, o es la mujer que ayuda a Jim Carrey en The Truman Show? Kelvin (Clooney) quiere salvar a su amada de otra muerte. Para eso se disfraza de Batman (como Bruce Wayne en Batman). Luchará (si es que quiere ser Batman en serio y no meramente Bruce Wayne), contra El Acertijo (Jim Carrey, en alguna de las películas de Batman; les perdí la cuenta).

Recuerdo, o creo recordar, que Julianne Moore estuvo en la nueva versión de Psycho. Pero a la que mataban en la bañera en esa remake de la conocida escena era Anne Heche. O sea que Moore (Clarice Sterling), puede (y debe) salvar de las fauces de Picasso (Hopkins, Lecter) las vidas de McElhone (Rheya) y de Heche (que de cualquier modo morirá, pero acuchillada). Está claro: Norman Bates (Anthony Perkins en la primera versión de Psycho) es Hannibal Lecter.

En Solaris (el planeta, no la novela ni las dos películas), Truman (Carrey; El Acertijo) descubre, en algún momento, que su vida es un programa de televisión. (El programa se llamaba Batman, y a él le tocaba el papel de El Acertijo. Y no por casualidad es que Truman descubre la verdad, devela un enigma). Antes de atravesar los mares de Solaris y de llegar a la civilización en un barco, justo cuando Batman (Clooney; Kelvin-Wayne) baja de su batimóvil en un camino que conduce a una casa de madera, habitada por una anciana muerta y su hijo, que es psicótico y está pensando en asesinar a alguien; antes de eso —decía—, Truman (Carrey; El Acertijo) sufre nuevas crisis de personalidad: se pone máscaras, se peina, se viste con ropas estrambóticas y se cree detective. ¿A qué atribuir ese comportamiento? (Para saberlo hay que conocer Solaris —no las películas, ni el planeta—). Dentro de la casa, Anthony Hopkins-Perkins (Picasso, Lecter y Bates en una persona) le pide a Rheya (McElhone; la que ayuda a Truman) que le alcance un pincel. Ella se da vuelta, y Anthony toma un cuchillo enorme, como para matar osos.

Rheya busca el pincel, y como no lo encuentra, tiene tiempo para afianzar su perplejidad: en Solaris —no las películas, ni el planeta— su nombre era Harey. Pero eso no es todo: por recomendación de sus agentes de prensa, la actriz Natascha McElhone ha cambiado su nombre por Natasha. Ahora ella es un conglomerado de dos personas dobles (Natascha-Natasha; Rheya-Harey); más una segunda, simple pero indefinida (la amante o novia o esposa de Picasso [Hopkins-Perkins; Lecter-Bates]); más una tercera, simple pero de nombre desconocido (la que ayuda a Truman); y está a punto de enloquecer. ¿No había suficientes motivos para suicidarse siendo meramente Rheya en la versión de Solaris de Soderbergh, o siendo —antes— meramente Harey en la versión de Solaris de Tarkovski, o siendo —antes aún— meramente Harey en la novela? En mi mente, la segunda persona del conglomerado (amante o novia o esposa de Picasso) está en realidad triplicada (amante-novia-esposa), ya que —por motivos que contaré antes del final de este texto— he visto apenas un fragmento de Surviving Picasso, y no sé cuál descripción se ajusta más al personaje; y la tercera permanecerá innombrada (la que ayuda a Truman), porque no quiero depender de Google para escribir estas geniales críticas de cine a las que debo mi fama en el mundo entero —la Tierra, no Solaris (no la novela ni las dos películas)—.

Sigamos. Truman (Carrey; El Acertijo) aparece acompañado por dos compinches bastante —más— pelotudos —que él (y eso es bastante)—: Ace Ventura (Carrey, en Ace Ventura) y The Mask (Carrey, en The Mask). Batman (Clooney; Kelvin-Wayne), por las dudas y para emparejar la contienda, se triplica. El resultado no es el deseado: dos Bruce Wayne (Val Kilmer y Michael Keaton). El Batman preexistente (Clooney; Kelvin-Wayne I), les dice:

—Disfrácense, rápido.

Kilmer (Bruce Wayne II, pero también Simon Templar en The Saint) y Michael Keaton (Bruce Wayne III, pero también un loquito en una película que en Argentina se conoció como El Inquilino o algo así, y que vi en Canal 13 hace añares) se miran feo, y amagan a trompearse. Este último se multiplica varias veces (como en Multiplicity, eso). Luchan todos un rato, mientras me tomo un café y empiezo un atado de cigarrillos, pero una manada de leones y de osos —o dos manadas: una de leones y otra de osos; como ustedes quieran— pasa —o pasan— corriendo rumbo a la casa. (Esto no sucede en la pantalla, les aclaro; pero mi imaginación es más fuerte). Los leones ven a Kilmer (que ya estuvo en una película de leones asesinos) y lo atacan, pero se calman porque les canta una canción de Top Secret (protagonizada por él, y creo que su personaje se llamaba Nick; también aparecían Omar Shariff y Mary Elizabeth Mastrantonio —que antes estuvo en Scarface con Al Pacino—) y una de The Doors (ahí hacía de Jim Morrison, seguro que la vieron; ¿su novia era Meg Ryan o Nicole Kidman?). Los osos entran y se enfrentan a Anthony (Hopkins-Perkins; Picasso-Lecter-Bates), que ahora es además aquel personaje en esa película con un oso, al que mata no con un cuchillo sino con un palo afilado. (Eso sucedía en la película con el oso, no en esto que estoy contando, ni en Surviving Picasso; lo aclaro para que sepan). Los osos entran y lanzan un ataque con sus bocas abiertas y dentudas. Los osos atacan a Anthony (Hopkins-Perkins; Picasso-Lecter-Bates), indeciso, cuchillo en mano. Los osos ignoran a Rheya (Natascha-Natasha; Harey, amante-novia-esposa de Picasso [Hopkins-Perkins; Lecter-Bates]).

Afuera, Batman I (Clooney; Kelvin-Wayne I), se reprocha: “¿Disfrácense?”. ¿Para qué disfrazarse, en efecto? ¿Para que nadie vea a Batman junto a Bruce Wayne? “¡Pero si es lo mejor que me podría pasar!”, grita exasperado. “¡El sueño de todo superhéroe con personalidad escindida!”. Tironea de la máscara de Batman de Kilmer, se la quita, y éste le devuelve la molestia con una piña. El Acertijo (Truman), Ace Ventura y The Mask (los tres, Carrey) observan desde la vereda de enfrente riendo a más no poder. Pero no es para reírse. Kilmer sin máscara es ahora un híbrido: su cabeza es otras cinco cabezas (las de Wayne II-Templar-el protagonista de la película de leones-Nick-Morrison), y su cuerpo es el de Batman II (no me refiero a ninguna película, sino a Kilmer). Como ven, la cosa anda mal: Val Kilmer es un monstruo con quíntuple cabeza de Val Kilmer y cuerpo de Val Kilmer.

¿Val Kilmer es un monstruo con quíntuple cabeza de Val Kilmer y cuerpo de Val Kilmer? “Ahí está lo monstruoso”, dice Clarice Sterling (Julianne Moore, pero también Jodie Foster, que estuvo en Contact y en Taxi Driver con Robert De Niro y en Nell con Liam Neeson que estuvo en una o varias de las partes de Star Wars y también en Schindler's List. ¡Ah, cómo me gusta la crítica cultural!). Y dice Sterling, que andaba dando vueltas por ahí y no veía la hora de mostrar su chapa de detective piola: “El exceso de identidad de lo mismo con lo mismo da lugar a lo más-igual-a-sí-mismo, y eso es perfecto, pero en tanto perfecto-en-tanto-sí-mismo, se infecta a sí mismo con el veneno de la diferencia-en-tanto-destructora-pero-necesaria-para-la-continuidad-del-sistema-inmunológico, y esta retroalimentación Mandelbrot-antimaterial de las networks y los video-games, pues no acontece en el mundo sino en la esfera de lo simbólico-digital, o más bien, en la de lo simbólico-imbricado-con-la-técnica, y de allí lo espectacular (especular+espejar -[despejar+despecular] = ceritud nadada, nadez cerada; o sea despensar) (= vender en una despensa) de los atentados terroristas con aviones secuestrados a base de baleros y trompos y tiki-takas, primitivismo admirable, deliciosa guerrilla tercermundista à la enanito de Blancanieves (2) vs. Gigantopithecus (0), limita por dentro del exterior-afuera de la cara interna del borde de las redes telemáticas y las cirugías estéticas, principio Orlan-inmanente-metamatemático unificador de repeticiones del wireless (or-LAN), esa sumisión a lo virósico-en-tanto-redentor-de-ensimismidades”. Por suerte de atrás aparece un león y le arranca el corazón y la columna vertebral de un zarpazo. Pero en algo ha tenido razón: Ahí está lo monstruoso. Vean (mientras lo voy escribiendo) el siguiente párrafo ejemplificante, y díganme si no es cierto:

En la habitación, Rheya (Natascha-Natasha McElhone; Harey-amante-novia-esposa de Picasso [Perkins-Hopkins, Lecter-Bates]), se ha suicidado por tercera o cuarta vez. El primer Batman, o sea Batman I (Clooney; Kelvin-Wayne I), que ahora ya no se llama Batman I (Clooney; Kelvin-Wayne I) sino Batman I (Clooney; Kris-Chris-Wayne I) pues Wayne III (Keaton; Batman III-el psicótico pero no Bates-los cuatro personajes de Multiplicity) le ha recordado que en Solaris (no el planeta, ni las dos películas) su nombre no era Chris (en norteamericano), sino Kris (en ruso, digamos; o mejor dicho en polaco), ha entrado, y se ha puesto a pensar: “¿Qué mundo es éste?”, y tiene ganas de morirse también. (A ver si nos entendemos: Solaris es el mundo, pero Solaris es dos películas y una novela). La casualidad interviene para que uno de los osos vaya y le haga el favor a Batman I (Clooney; Kris-Chris-Wayne I) de quebrarle el cogote de un mordisco. Wayne II (Kilmer; Batman II-Templar-el protagonista de la película de leones-Nick-Morrison) se agarra a trompadas con Wayne III (Keaton; Batman III-el psicótico pero no Bates-los cuatro personajes de Multiplicity). Ambos entran en un ciclo de repetición que se interrumpirá cuando se cumpla la condición “Batman II = Batman III”. Y dado que la instrucción es “Quitar máscara a oponente”, el proceso terminará en la época más lejana del presente: el futuro inalcanzable del nunca jamás. Debajo de una máscara hay siempre otra máscara.

Me preparo otro café y me pregunto si no será momento de abandonar el tabaquismo. Razono que la crítica debe ser una hermenéutica; y estoy de acuerdo con mis opiniones, que son lo único que hay en la estación Solaris (que —valga la aclaración— no es una novela ni dos películas ni un planeta). Anne Heche (hija lesbiana de Jodie Foster y Janet Leigh) sigue en la bañera. Desde hace rato suenan los violines, pero no pasa nada. Hablemos de Surviving Picasso, que sobre Surviving Picasso estoy escribiendo una reseña. ¿No les parece una película imposible de ver? ¿Quién puede seguir una trama como ésta? Me queda un cigarrillo solo y los leones ya no gruñen. Puedo apostar a que, en algún momento anterior al fin del mundo, un doble de la detective Sterling (Moore, Foster, Carrey [Truman, El Acertijo, Ace Ventura, The Mask]) agarrará el cuchillo de diente de oso y subirá las escaleras rumbo a la ducha. ¿La puerta de salida lleva adentro? Me preparo otro café y constato que no he dejado de fumar: un cigarrillo encendido en mi mano me pide que lo fume. Desde hace rato suenan los violines, pero no pasa nada. ¿La puerta de salida lleva adentro? ¿No les parece una película imposible de ver? ¿Y por qué derrepente aparecen Al Pacino y Robert De Niro ylos revientan atrompadas atodos? ¿Y qué pasa con qué? y ¿qué?? jajajajajajjjjjj 

Por eso —les decía— no terminé de ver Surviving Picasso.
última revisión: 18 feb 09